Martes 29 de enero

Julio Beiras. Estatura media y buena presencia física. Piernas arqueadas, dibujando una ligera forma de paréntesis al caminar. Mentón algo pronunciado, nariz chata y ojos marrones. Barba trigueña, ondulada y cuidada sutilmente. Un tío con estilo.
Pese a no tener hermanas ni hermanos, tiene unos valores que parece haberse criado en el seno de una familia más numerosa que la “La tribu de los Brady”. Siempre está dispuesto a echar una mano en lo que haga falta, ofrece siempre que empieza a comer algo delante de la gente e incluso intenta adelantarse a la hora de pagar las copas, sin ficción alguna, con la viva intención de pagarlas. Suele adaptarse al medio cual camaleón. De primeras, le da igual si el plan sin saber qué se va a hacer o quienes van a ir. Él se apunta, y después ya habrá tiempo de arrepentirse. Pues si no le gusta la situación, utiliza la técnica de “la bomba de humo” que consiste en desaparecer sin avisar a nadie como sal en el agua.
De carácter abierto, aplicado y ambicioso, con unos tintes de desconfianza característicos de una persona tan inteligente como es Julio, aunque a veces puede llevar a obcecarse demasiado con un tema. Tiene un humor un tanto peculiar que combina con su papel de ‘trol’ justiciero en las redes sociales, defendiendo siempre los intereses de la gente.
Sus aficiones principales son el Baloncesto, jugar al Counter Strike y saludar a la gente cuando va conduciendo por vías interurbanas. Le da dos leves y rápidos toques a la bocina del coche con el único fin de ver la respuesta de los peatones. Incluso me ha llegado a hacer participe en varias ocasiones y hemos acabado celebrándolo cuando obtuvimos alguna respuesta en forma de saludo. Cuando me junto con Beiras, arreglamos el mundo en cada cerveza o en cada paseo sin rumbo exacto. Debatimos, charlamos y dejamos siempre un espacio para las conversaciones más absurdas.
Julio Beiras, una persona muy válida. Un tío legal. Un chalado fidedigno.

Dedicado a Manuel Fraga.