Jueves 13 de septiembre

Esta mañana, en el trabajo, Alex ha aparecido con 20 niños y niñas que le seguían a todas partes. A primera hora me dijo que hoy tenía que ir con la visita de un colegio e iban a mandarme a uno de los de otro sector para suplirle, porque Marta, la de recursos humanos, está de vacaciones. Tras cinco horas de trabajo prácticamente sin tregua, en un momento de parón, me acerqué a Alex al ver que estaba despidiendo a los niños con un choque de manos a cada uno y mientras desfilaban le pregunté:

— ¿Qué tal con las fieras?¿Mucha guerra?

Alex, esbozó una sonrisa de alivio, sin dejar de despedirse y de “chocar las cinco”, me empezó a contar:

– No sabes que mañanita… Se han pegado dos por culpa de quién subía antes al elevador, uno se ha meado en los pantalones y hemos tenido que recortar un pantalón de los de Protección Civil… ¿Ves la “rubita” que está al final? Cada vez que explicaba algo, a interrumpirme… Y los que parecían más buenos me perseguían como si fuesen “testículos de Jehová”.

De repente, la niña rubia a la que hacía referencia se acercó a Alex y le dijo algo al oído, a lo que este simplemente puto reírse y decir que se fuese porque le iban a dejar atrás sus compañeras y compañeros.

Curioso, no tarde ni un segundo en preguntarle qué le había dicho, cuando mi compañero me miró con una mirada de derrota y dijo:

Que no se dice testículos, que se dice testigos…

 

Para Coyote Dax