Lunes 3 de septiembre

Hace ya unos meses desde la última vez que he escrito alguna movida. He intentado empezar una nueva temporada tal y como venía haciéndolo anteriormente, pero no he sido capaz. Pese a que los lectores y lectoras de mis mierdas crecían, mis ganas no, por lo que decidí recoger el tinglado, al menos un tiempo. Con el paso de los meses, me di cuenta de que las ganas de escribir no se habían ido, pero necesitaba encontrar una forma diferente a anteriores etapas, pasar a algo más alternativo pero con un motivo, como el día que descubrí que si se juntaba un mechero sin chispa pero con gas, y otro con gas pero sin chispa, podía encenderme un cigarro.

Ayer por la noche, antes de dormirme del todo, pensé en escribir mis impresiones rutinariamente de nuevo.  Sabiendo que acabamos de entrar en plena “cuesta de septiembre”, pasear un rato cada día y dedicarme un tiempo a solas con el ordenador sin que sea para masturbarme me va a venir bien. Lejos de todo ese gasto que conlleva el verano tanto en el ámbito social como a nivel económico.

Tras un rato dándole vueltas a lo de escribir, no pude no pensar en Pablo, un compañero del colegio que hacía como diez años que no sabía nada de él y ayer en “la tardiña” nos encontramos por la calle.

— ¡Hombre Pablillo! ¿Qué tal, tío? ¿Qué es de tu vida?

– ¡Hombre Jose! Pues ahí vamos, tirando. Ahora voy a comprarle a mi suegra una crema para los pies, ahí a la farmacia de guardia…

De todos los temas que podía haber elegido en diez PUTOS años, Pablo, pensó que era importante que supiese que se iba a la farmacia a comprarle cremas a la suegra… Fue tan sincera su respuesta que me vi obligado a buscar un dato de mi vida que quisiese compartir y fuese igual de veraz que lo que Pablo compartía conmigo. Menos mal que todo se zanjó:

– Pues yo sigo vivo.

— Seguir vivo es muy importante, tío…

Tras un rato más nos citamos irónicamente para volver a vernos dentro de diez años. Por ello, tras darle unas vueltas en mi cabeza. Es Pablo y su suegra, la primera publicación de este “rutinario” lleno de sinceridad y faltas de ortografía, además que así por fin me dejará en paz mi terapeuta (Hola, Susana) y aprovecho que tengo el alojamiento web pagado hasta 2020.