consumerism-18323338.jpg

Hoy me gustaría escribir sobre el sistema de economía que crece y se cimienta en el endeudamiento de cada uno de nosotros: El consumismo. En los últimos años, en España, los sueldos apenas han aumentado su valor, en cambio, sí lo ha hecho el nivel de vida. Somos consumistas desde el día que cambiamos los dioses religiosos y paganos para adorar a VISA, Máster Card o American Express. No confundirlo con comunistas, camaradas. Estamos totalmente subidos en la noria del libre consumo donde nos hacen desear cosas que no queremos y a querer cosas que no deseamos. Estamos en el punto de que si una de nuestras amistades se compra una televisión de cuarenta pulgadas, nos pone en la situación de que la próxima televisión que compremos sea de sesenta por lo menos. Aunque tengamos un piso de cuarenta metros cuadrados y no tengamos hueco donde ponerla.

 

consumismo-revista-ikaro.jpg
Un país es más o menos consumista proporcionalmente a los días especiales que tenga. No nos llegaba con los cumpleaños, los santos, el día del padre y de la madre, el día de los enamorados, las fiestas populares, los regalos de navidades y reyes, las rebajas de invierno, los carnavales, la pascua, las rebajas de verano y la semana grande de El Corte Inglés… Pues no, no tenemos suficiente. El Black Friday, el Cyber Monday, el October Fest o Halloween son ejemplos de ello, y ya están prácticamente instalados en nuestras festividades consumistas.

 

arton960.jpg
Antes, todos nos íbamos los fines de semana con toda la familia a comer al monte o a la playa. ¿A dónde vamos ahora en familia el fin de semana? Al Ikea. Hay que reconocerlo, los tiempos han cambiado. Los centros comerciales se han convertido en los nuevos parques para niños y adultos. Lugares donde predomina el consumismo en todos los sectores, pero es sector textil el que muestra el verdadero poder de este sistema. Cierto es que, la fama de consumistas profesionales de ropa se la han llevado siempre las mujeres, por argumentos clásicos (y un poco rancios) como que se van de compras por pura afición, que son las únicas capaces de pararse más de un minuto frente a un escaparate o que utilizan frases como: “¡Ay, no tengo qué ponerme!” o “No puedo utilizar el mismo vestido en dos bodas diferentes”, pero hoy posiblemente, el nivel de consumo en los jóvenes de hoy en día, prácticamente es igual en ambos sexos. Lo curioso y destacable es la forma de presumir de consumistas. Mientras se conserva el alardear de la prenda más cara que nos hemos comprado, que todavía no nos hemos atrevido a quitarle la etiqueta, ha aparecido otro fenómeno en los últimos años, que es el de fanfarronear de comprarse seis pantalones y nueve camisetas por lo que cuesta un menú de bar de carretera. Es tanto aflore de consumismo, que los niños ya no protestan porque quieren un juguete o un videojuego nuevo, ahora patalean porque no son capaces de decidirse por cuál escoger de la cantidad de opciones diferentes que existen.
Más de 3.000 anuncios nos bombardean la cabeza cada día, diciendo que con sus productos seremos más felices, más atractivos y con una piel radiante. Ya no se puede evitar. Nos estamos convirtiendo en un gran centro comercial con centros comerciales dentro, con centros comerciales dentro de esos centros comerciales a su vez.

 

Guillermo-lo-Quiere-Todo-portada.jpg

 

El capitalismo solo tiene una única meta: CRECER. El problema viene cuando el crecimiento es sin medida, únicamente se busca el lucro y el mundo en el que vivimos no puede hacerse más grande.