Las luces navideñas llevan más de un mes avisándolo, pero han tenido que ser las primeras lluvias las que lo han confirmado: Ha llegado el invierno, y como si de los personajes de Juego de Tronos se tratase, en Galicia ya se ven los ropajes abrigados, guantes, bufandas… y se comienza a ver a alguna que otra señora que olvidó su paraguas en casa y opta por ponerse una bolsa de plástico en la cabeza.

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El paraguas se convierte en el bien más preciado cada invierno, sobretodo, los de calidad. A la hora de escoger un buen “resguarda-lluvias” en Galicia, siempre es mejor que sea robusto, incluso, por encima de si es más o menos bonito. Puedes comprar el paraguas más ‘cuqui’ de toda la tienda, pero si no aguanta dos ráfagas de viento, tendrás el paraguas con las varillas rotas más ‘cuqui’ de toda la basura. Sé lo que digo. Las gallegas y los gallegos estrechamos lazos rápidamente cuando un paraguas nos sale bueno, sobre todo los de Ourense. Por eso, cuando vamos a un local público y el paraguas no está en el paragüero que lo habíamos dejado, no pensamos en un robo, nos lo tomamos como si un familiar nuestro hubiese sido secuestrado y sufrimos mientras nos mojamos caminando por la lluvia de vuelta a casa.

En el litoral e interior gallego a la ciclogénesis explosiva, se le llama “hace malo”. Las abuelas detectan la lluvia con sus problemas de menisco y maldicen el frío: “Galicia no es que tenga un frío intenso, pero es la Santa Compaña hecha humedad”.  Muchos podrán decir que viven en tierras prácticamente gélidas de temperaturas bajo cero, pero no dirían lo mismo cuando notasen el frío de la ría atravesar todas las capas de ropa, colándose en los huesos sin que exista remedio alguno. La humedad hace que la ropa tendida de un día para otro, esté empapada, al segundo día mojada y al cuarto día verás todavía algún calcetín húmedo. Las manchas negras te dirán “hola” a través de tus paredes cual “Caras de Belmez”, se limpiarán, se pintarán y volverán a salir de nuevo. Bastante suerte es que no salgan champiñones por un rodapié.

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Que que los gallegos estamos familiarizados con la lluvia y el frío es un hecho, lo que pasa es que no nos gusta que nos digan que en Galicia hace siempre mal tiempo. Pues en los últimos años hemos tenido abundantes y largas temporadas de sol y calor, pero si aprieta el invierno, conocer los colores de todas las alertas por temporal y tener un deshumidificador como mascota en casa, cuentan siempre como ventajas…

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