Va siendo hora de dejar de publicar milimétricamente mi vida en las redes sociales, de comer la comida fría todos los días por sacar la mejor foto, o peor, beber la cerveza caliente. Adiós a decir “cervecita en la terracita”, se ha acabado para siempre. No vuelvo a la ‘playuki’ en mi vida, lo prometo. Es momento de abandonar ese optimismo insensato dejando de compartir los mensajes de Mr. Wonderful o los consejos de Supermartxé y dejar de jugarme la vida cada vez que sale la moda de un “challege”.

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Nunca más daré la chapa a mis amigos para que vengan conmigo a correr, y mucho menos insistir tanto cuando lo que les ofrezco es hacer un triatlón, y más sabiendo que te van a decir que eso es para divorciados. Para qué correr tanto, si al fin, nadie me persigue…

Debo dejar mi obsesión por blanquearme los dientes tanto, y lo del ano también. Los tatuajes de tribales y letras estuvieron bien en el pasado, pero la cara del cantante de “Celtas Cortos” en mi espalda a tamaño real, es algo de lo que tengo que deshacerme. Cambiar mi vestuario y no usar más camisetas de baloncesto, pantalones anchos y riñonera para ir a todas partes; y menos combinarlos con zapatos náuticos…

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Tengo que parar de decir que la quinoa sabe bien, de dejar cincuenta euros de propina, de fumar si voy a conducir y beber si voy a fumar, cambiar mis expresiones apartándome de decir “claro que sí, guapi”. Dejar de aconsejar a todo el mundo que sean ‘ellos mismos’, de recomendar las cosas diciendo “eso es buenísimo no, lo siguiente” y de responder “nací preparado” cuando me preguntan si estoy preparado, de decir que soy vegetariano y meterme “medio pollo” cada fin de semana…

Se acabó lo de llamar a la gente comunista y fascista, rojo y facha; de decir que todo es anticonstitucional y de pensar que soy mejor por mi ideología, país o religión…

“Va siendo hora de que nos digamos las cosas, de encender las estrellas, de reivindicar una idea fuerte de España”.

Esto último no es una frase mía, ni siquiera de Arturo Pérez-Reverte, si no del autocompletar de Google. Un recurso que siempre sirve para ocupar unas líneas y que también es momento de que vaya dejando…

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