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“Cataluña, no era más que una hija en busca de la libertad de hacer lo que quiera en su casa, comer lo que le da la gana e ir en ropa interior sin ofender a las visitas, pero España, las comunidades hermanas y el gobierno español, sus ‘padres’, sabían que volvería cada domingo de visita. Por lo menos para lavar la ropa y llevarse unos tuppers con comida y así llevar mejor la semana. Cataluña tenía un debate existencial en la cabeza, no sabía si hacerle caso a la parte le decía: “vete de casa” o a la otra que decía: “como en casa en ningún sitio” y busca una forma de encontrarse a sí misma.

El problema llegó cuando sus padres, para ganarse el cariño del resto de sus hermanas, abogaron por la unidad de toda la ‘familia España’ y sin saber si su hija estaba capacitada realmente o no, comenzaron a decir que no iba a salir nunca porque no sobreviviría sin el resto, haciéndose un discurso clásico en las comidas en la familia. Cataluña, comenzó a decir que sola viviría muchísimo mejor. Algunas de las hermanas empezaron a generar un malestar con Cataluña que, aunque estaba en una edad difícil, se sentía con fuerzas suficientes para decidir por sí misma. Y con su espíritu rebelde amenaza con hacer algo que sus padres no veían con buenos ojos, y preocupados, por decirlo así, llamaron a la policía para que le vigilasen.

La policía se encontró un domingo por la mañana a Cataluña fumando urnas, y se lo comunica a los padres que son, como diría ‘Loquillo’: “de otra época y corte moral”, autorizando a los policías a quitarles las urnas y lo que más me avergüenza ajena me da, a pegar a sus gentes.”

Estos días no es fácil opinar sin ofender a nadie, pero nunca ha sido un tema que me alarme. Pues todo lo que está sucediendo en referencia a la independencia de Cataluña está siendo llevado a unos límites de odio entre los ciudadanos que no corresponde a la situación, ni les corresponde a los propios ciudadanos, les corresponde a los políticos, que cobran un sueldo, principalmente por hacer algo que no están haciendo, política.

La derecha española y los nacionalistas catalanes siempre han estado cómodos en una conveniencia mutua. Pero cuando gobiernan marionetas de las corruptelas de este país, empiezan a salir banderas, porque eso da votos, generando más odio entre la gente, hace que no tengan tiempo a pensar en el problema real de este país: La corrupción.

Hoy por hoy aún no he sido consciente de una España sin Cataluña, pero que puede ocurrir sí lo he entendido siempre, y cada día más, pues todo el mundo se merece comprensión si tiene buenos argumentos, el problema es cuando no son ni buenos ni malos argumentos y ni eres tan inútil que no puedes hacer ni tu trabajo.

Porque después de lo que sucedió ayer, habrá mucha más gente que nunca que no únicamente en Cataluña, sino en toda España, rechazan la represión violenta a un proceso que nos hace sentir que volvemos al pasado, en los tiempos de dictadura, pues si a algún día Cataluña se independiza, y a alguien le pesa, que no le dé las gracias ni a Artur Mas, ni a Oriol Junqueras, ni a Carles Puigdemont, pues nadie ha hecho más por el independentismo de Cataluña que el señor Mariano Rajoy.

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