Cada vez son más, las personas cercanas las que me dicen que no les importaría irse a vivir a un pueblo de interior. Que les encantaría tener esa tranquilidad que da la vida en los campos gallegos. Aunque muchos, supongo que, por la aparición del turismo rural, tienen la sensación de que vivir en una aldea es una vida urbana con actividades lúdicas una zona de agro. Y me parece que nada que ver esa movida…

Cierto es, que en los pueblos no se suele ir corriendo de un lugar a otro, normalmente, porque no suele haber ese otro sitio al que ir, pero tampoco se pasa uno el día sentado en la puerta de casa mirando a los coches que pasan. Para eso tienes que haberte curtido mucho en las actividades del campo.

El trabajo en el campo, es una especie de gimnasio, aunque cambiándolo por un terreno de cultivo. Mientras que en el ‘Gym’ todas las actividades acaban en ‘–ing’: running, spinning, cycling, etc., en el trabajo del huerto, la terminación elegida es que ‘–ar’: arar, podar, vendimiar, segar, etc. Una actividad muy especial, al menos en Galicia, también es el “partir”. Partir leña para ser exactos. Pues en los pueblos gallegos muchas casas todavía conservan sus cocinas de hierro, pues estos seres hambrientos de troncos bien gordos, que muchas veces acompañan con piñas y carozos, son excelentes aliados a la hora de cocinar y calentar. Eucalipto y pino son de lo que más consumen, pues un tronco de castaño o un roble siempre pueden valer para hacer una puerta o un banco para estar más cómodos en la puerta de casa, viendo a los coches pasar.

aope_1.jpg

Los animales también son una parte importante dentro de la actividad agrícola. El gallo funciona de alarma, gallinas y vacas surten de alimento diario, ovejas pastan, los perros pastorean, las mulas y los burros ayudan y los caballos y las yeguas te desplazan. Eso sí, hay una cosa que tienen en común, todos cagan, y eso se nota, cuando lo ves y/o cuando lo hueles.

Es una parte a entender, pues lo pueblo tienen olores característicos: el olor a hierba en primavera, los aromas de pulpo y el cocido de los domingos, y de vez en cuando, el olor a mierda. Cantidad de animales, cantidad de mierda, directamente proporcional. En las cuadras, en los invernaderos, estándar como la del cerdo o Premium como la de caballo. Incluso esos perros de pueblo que cuando pasa el tiempo su caca se seca y se pone de color blanco, también tiene un olor específico. ¿Y si hay animales y cacas, que encontramos? MOSCAS. “Hundred of millions” de moscas por todas partes, o incluso peor, MOSQUITOS.

layin_ganaderos2.jpg

Pero no todos es trabajo y sufrimiento en el campo. Pues también hay un tiempo para el ocio y la diversión más allá de darle de fumar a los sapos. ¿Y dónde suele acabar la gente? En el bar. Pues suele ser un refugio donde tomar un café o un trago mientras se juega a los deportes nacionales de bares de pueblo: Las cartas y el dominó.

Otro pasatiempo es hablar de la vida. De la de uno y de la de los demás. Una vez en el pueblo donde vivían mis abuelos una señora me contaba:

“Pues resulta que nunca le dejan salir de casa, y en cuanto puede, se va para el pueblo de al lado, porque se ve que allí tiene una amiga, y lo último que sé es que venía de vuelta para casa y casi lo atropella una moto.”

Me costó entender, que era la vida del perro de su vecina. Pero así era. Otras personas directamente repiten lo que les he preguntado:

—           ¿Qué tal Marcial, ahí plantando lechugas?

—           Sí aquí estamos, plantando lechugas.

Otras directamente te dan datos aleatorios al ver la gente que pasa:

“Ese tiene dos hijos, uno abogado y otro dentista. Esa estaba casada con un médico de Madrid, este trabajó en ‘la Citroën’ y esa pesaba 250 kilos, pero no de comer, de una hormona que le hacía estar así, pero yo no digo nada, que luego todo se sabe…”

Pues lo que sí es común en todas las personas de pueblo, al menos en Galicia, es comer y que coman. Las visitas nuevas son como gorrinos a los cuales querer y cebar en proporciones casi idénticas. Por eso, hoy en día, para mucha gente de los pueblos, estar gordo es síntoma de salud;

—           ¿Habéis visto al hijo de la Carmen? Está hermosísimo, ha engordado como diez kilos.”

Pero no únicamente se queda en el corrillo de conversa, pues cuando vean al hijo de la Carmen le dirán:

—           “¡Qué guapo estás, no como antes que parecías un drogadicto! Mira que cuerpo, sí señor.”

mg_7857_1000x750.jpg

La sinceridad de los pueblos, donde todo fluye, donde esperando a las fiestas patronales con sus características tradiciones y a sus verbenas, donde baila reggaetón desde el abuelo hasta la nieta más joven. Pero de las fiestas ya escribiré otro día, pues ahora estoy en la puerta de la casa de mi pueblo, viendo a los coches pasar.

byn1.0.jpg