Había una vez, un hombre inteligente, imperturbable y malo. Inteligente porque sus actos pocas veces son por ignorancias, casi siempre actúa con conciencia. Imperturbable porque no suele perder la calma, no grita ni levanta la voz e incluso pocas veces se le ha visto perder los nervios. Y malo, por todo esto:

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En el colegio, siempre hacía novatadas y los profesores nuevos solían preguntarle siempre si “era el graciosito de la clase”. Su nombre particular en la escuela era “NT”, por la acotación de “niño travieso” hasta que un día tuvo un percance con uno de los ‘grandullones’ del último año. ‘NT’ nunca había utilizado la violencia pero ya no tenía posibilidad de echarse atrás. En medio de la pelea, apareció la profesora de los más pequeños, que los separó y se llevó a ‘NT’ y al ‘matón’ a su despacho. “Pegar está mal hecho, a los compañeros se les dan caricias, os podéis hacer daño.” Alguien grabó un vídeo en el momento en el que la profesora pactaba que no informaría al director si se daban tres caricias en la cara cada uno, voló por las redes como una ventisca y desde entonces la violencia ejercida por el ‘niño travieso’ fue a mayores por el único motivo de que nadie volvería a acercarse a él y le diese caricias.

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Han pasado los años, ‘NT’ ha crecido y se ha convertido en ‘SM’ porque todos le llaman “Señor Maligno”, aunque él prefiere creer que es por “su majestad”. Es obsesivo, celoso y controlador; pero a le gusta más llamarlo “territorial”. Por supuesto, nunca reconoce sus errores. Siempre llega a la hora, pero a la hora después de haber quedado, literalmente, cuando sale del baño te da la mano y te dice “tranquilo es agua” y siempre da una palmadita en la espalda al saludar. No se sienta en el autobús por no tener que dejarle el sitio a nadie y fuma cerca de los parques infantiles. Te llama cuando no estás accesible y cuando le llamas tú, te contesta “¿Qué quieres?” Seduce a mujeres y hombres hasta que les dice que solo los quiere como amigos y pone los cuernos. En las fotos también. Ayuda a los ciegos a cruzar la calle, pero cuando no quieren, usa “chetos” en el Counter Strike y cuando aparca en discapacitados, sale cojeando. Sube fotos de comida magnífica y lugares exóticos pero en lugar de poner “Aquí sufriendo” o “Pasándolo mal” pone “¡JODEROS TODOS!”, nunca va a los eventos de Facebook y se suscribe sin dar ‘LIKE’.
Lo último que sabemos, es que la semana pasada le dijo a una anciana “señora, ¿le llevo las bolsas?” a lo que esta le respondió “No que me las robas”, a lo que el Señor Maligno dijo “¡Pero cómo se las voy a robar!”, la señora accedió a dejar que se las llevase y se las robó.

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