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Aparece un ansia por no tener el control o no prestar atención a algo. Bostezas. La vista se te va cayendo y el cerebro necesita ser refrigerado. Bostezas. La alarma por sensación fastidiosa se ha activado. Bostezas. Adiós, interés, hasta pronto, diversión, él ha llegado. Te aburres.

El aburrimiento es eso que todos practicamos los días póstumos a nuestro nacimiento, eso que no puedes mostrar delante de tu madre porque si no te buscará ‘algo qué hacer’, mirar una habitación vacía, contar tornillos o quizá, la razón por la que he acabado escribiendo esto…

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De niños desde inventar historias hasta acabar con las pegatinas de las mandarinas en los dedos de las manos, el aburrimiento es grande. En la adolescencia encerrarse en la habitación para masturbarse, encerrarse en el baño para masturbase y encerrarse en cualquier sitio acogedor para masturbarse son las principales formas de combatirlo. Cierto es que en la edad adulta sufrimos una especie de inmunidad en la cual aburrirse no es una opción, en las etapas anteriores y posteriores, el aburrimiento está presente constantemente. Tras esta etapa volveremos a adquirir los valores posteriormente adquiridos para afrontar la parte con mayor tasa de aburrimiento de la vida de una persona. La jubilación. Es ahí cuando aprovecharás para ir al bingo, mirar obras, competir con tus dolencias en la sala de espera del ambulatorio o colarte en las filas de los cajeros del supermercado.

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Todo el mundo se aburre, pero hay gente que lo de aburrirse les sucede en muy pocas ocasiones. Tres o cuatro cada veinte años. Y es que normalmente aburrirse no es algo que se busque con empeño, más bien aparece por sorpresa. Salvo esa gente que tiene el aburrimiento como afición, sin problemas, responsabilidades ni esperas. Es decir, todas las personas del mundo salvo los embajadores. La repetitividad de la rutina hace que el aburrimiento crezca, por ello, siempre que queremos ‘matar’ el aburrimiento, acabamos llamando a su hermano mellizo, el entretenimiento, que hace que nos olvidemos del significado del verbo aburrir.

Dicen que el aburrimiento potencia la creatividad. Dios se aburría y creo la Tierra, Mark Zuckerberg se aburría e inventó Facebook y una teleoperadora se aburría y cambió su trabajo a cobradora de peaje de autopista. Personalmente para no aburrirnos de nuestra vida sexual, mi pareja y yo probamos cosas nuevas en la cama. Ayer mismo, nos pusimos a probar toda la nueva gama de las patatillas ‘Pringles’.

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