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“Acompáñame, una noche más…  ♫♪”

‘La sorpresa’, podría ser perfectamente una monja que esta entre rejas pero no es más que una manera de que algo que parezca simple adquiera una importancia por el que la recibe. Una especie de “susto adornado” que tiene incluso más formas posibles de las que tiene el ser humano.

“A mí ya nada me sorprende, ya lo he visto todo.”

Hace unos días hemos hecho una ‘fiesta sorpresa’ de cumpleaños para mi amigo. Curioso, que el primer sorprendido fui yo al ver treinta personas entrando en su casa de veinticinco metros cuadrados. Allí estábamos más quietos que un mimo al que no le han ‘echado’ ni un euro, agazapados en la oscuridad tras los muebles y las cortinas, como si fuésemos el museo de Benidorm (pero sin dar tanto miedo, claro) esperando a que llegase futuro sorprendido. La puerta se abrió.

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“Me ha pillado por sorpresa toda la corrupción del Partido Popular, no me olía nada de los cobros en negro. Yo no me esperaba eso.”

Todos saltamos y gritamos “¡SORPRESA!” pero era el primo de mi amigo que al parecer había bajado a la gasolinera a por hielo. De nuevo, se abre la puerta y repetimos la acción. Entre el jaleo se escucha un “¡coño!” y una cara de asombro se cambia por una sonrisa. A la hora de los regalos, la cara de asombro y la sonrisa continuaban pero se iban a acentuar cuando su novia le mostró su barriga donde tenía escrito el mensaje “Mi sorpresa está aquí” y le dijo que iba a ser padre. Sorpresa múltiple, dado que ninguno de los asistentes sabíamos tampoco la gran noticia.

“No sé qué me gusta más del ‘Kinder Sorpresa’ si el chocolate o el juguete.”

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Mientras todos lo celebraban y disfrutaban de la fiesta, se empezaron a oír unos gritos procedentes del rellano y como buen ‘marujo’ me acerco a la puerta para entender qué sucede. Es en el piso de al lado. Al parecer el vecino de mi amigo había sorprendido a su pareja con otro hombre y al enterarse entró en cólera. Después de gritos y sonidos de objetos rotos, salió corriendo hacia abajo el amante en cuestión y ¡SORPRESA! Era el primo de mi amigo… ¡El que iba tanto a por hielos!