Domingo. El séptimo día en la mayoría de países de habla hispana. El día más sagrado. El día del descanso. El día del Señor. Día de descanso por excelencia, lo digo yo, lo dice ‘Punset’, lo dice la ciencia. El mejor día de la semana si no has salido la noche del sábado y no tienes que a trabajar el lunes. Entonces más que un Plácido Domingo, será un Pepe Domingo Castaño… ¡Pepe, un purito y un paracetamol para la cabeza!

Es la una menos cuarto del mediodía, ha sonado mi teléfono. Es mi madre. Mi familia se reúne en una bella estampa de comida dominguera, con buenas ropas, tras ir a misa de doce y a la sesión vermut.”¡Nosotros esperando por ti para comer, y tú en la cama para variar!”. Yo únicamente pude expresar brevemente un comentario que llevase la contraria al de mi madre: “¡Qué cama, ni qué cama, si llevo levantado desde hace una hora!”

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Me levanté de la cama. En la ducha, mi cabeza experimentó una especie de fisión ‘nucelar’ que hacía que me recordase cada gota de alcohol ingerida en la noche anterior. Vamos lo que se conoce por la clásica: “¡Fue buena ayer!”. Salgo del portal de casa y una bandada de ciclistas me interrumpe mi trayecto, impidiéndome cruzar la calle. Son como treinta. Cuando el último abandona ya mi posición murmuro un rabioso: “Biciclistas… os odio a todos…”.

En una de las esquinas del garaje donde guardo el coche, una pareja de cuarentones, vestidos con el mismo chándal, lavan su coche. En la puerta de la salida está Jaime, con su Mercedes que solamente utiliza los domingos y algún festivo, que va a llevar al zoológico a su nieto, con un pico que le toco ayer en el bingo…

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He llegado al restaurante y están todos comiendo. Tomo asiendo al lado de mi padre, y el patriarca únicamente me esboza unas palabras: “el cuerpo las hace, el cuerpo las paga”, que remata con un: “come algo, anda”. Sigo con la sensación de que mi cabeza va a estallar y todavía tengo que sacar al perro a pasear. En media hora hay fútbol de primera división y bien podría estar en el sofá, escuchando al comentarista de BeIN Sports haciendo sinónimos y metáforas del desgaste físico mientras yo estaría sin mover ni un pelo. Que pase la tarde y Saber que estoy disfrutando mis últimas horas de descanso, pero que mañana comenzará la rutina hasta el próximo sábado.

Recuerda, que un domingo da igual a la hora que me levantes, a la hora que desayunes, aunque si lo haces por la noche, ten cuidado porque mañana es lunes…