Empezar en una aventura suele ser un hecho valiente, que conlleva una gradual dificultad y que es a lo menos, (como diría Iker Jiménez), inquietante. Cuento con la motivación como aliada, pero las primeras dudas acompañadas de los nervios forman al enemigo principal de toda disciplina, la excusa.

Hace un tiempo que decidí dar algún cambio a mi vida con el fin de mejorarla. Primero pensé en hacer dieta para bajar unos kilos pero a la semana llegué a la conclusión de que la verdura no sabe nada a chocolate y la dejé. Más tarde probé con los idiomas. Me apunté a clases de inglés con la esperanza de hablar únicamente un poco mejor que los presidentes del gobierno que ha tenido España y un mes después me veía citando a Mariano Rajoy poniendo “Very difficult, todo esto” como razón por la que me daba de baja. Por último, me propuse hacer algo que siempre había deseado y eso era escribir un libro, dado que ya había plantado un garbanzo en un vaso de yogur de pequeño e incomprensiblemente ningunas mujeres con las que he estado me han dicho “Quiero un hijo tuyo”.

Un par de días después, con la propuesta en mano, decidí salir de casa en busca de la espiritualidad y a la quinta copa de whisky que ese día no había salido por la misma zona que yo. En su lugar apareció el cansancio mezclado con unos aromas de felicidad, a veces, interrumpido por el equilibro de mi cuerpo y su juego con la gravedad. Dado mi estado, me despedí de mis amigas y amigos, puse camino a casa en mi mente y emprendí unos de los viajes de seiscientos metros más largos de mi vida.

Casi al final del trayecto, tropecé con una persona que venía en sentido contrario. Era un politoxicómano conocido de mi barrio. Le pedí disculpas y él solamente me miró de arriba abajo y dijo – ¡Todo es ponerse! – Esbozó una sonrisa en la que se le apreciaba la escasez de dientes y después prosiguió su camino.

Seguro que para él no tenía el mismo sentido que para mí pero aquella frase hizo que me pensase muy en serio lo de escribir para compartir mis experiencias y vivencias. ¿Si Ana Rosa Quintana tiene una revista entera para eso por qué yo no voy iba a hacer esta web? Porque qué razón tenía el politoxicómano de mi barrio… ¡Todo es ponerse!